Meléndez Valdés, Juan

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Meléndez Valdés, Juan

(hwän mālān`dāth väldās`), 1754–1817, Spanish neoclassic poet. He studied classics and law and later taught humanities at Salamanca. After much political vacillation during the rise and fall of the Bonapartes, he was forced to flee to France. As poet he was outstanding in an otherwise undistinguished age of Spanish poetry. Although often sentimental and obvious, his work is musical, rich in language and imagery, and distinguished by a fine sensibility. His themes range from the sensual and joyous, celebrating love and nature (e.g., Los Besos de Amor), to the philosophical, deploring Spanish poverty and backwardness and pleading for liberal reforms.

Bibliography

See study by R. M. Cox (1974).

Meléndez Valdés, Juan

 

Born Mar. 11, 1754, in Ribera del Fresno, Spain; died May 24, 1817, in Montpellier, France. Spanish poet.

Meléndez Valdés studied in Madrid and Salamanca and became a professor at the University of Madrid in 1781. When Napoleon’s army invaded Spain in 1808, he entered Joseph Bonaparte’s service and went to France. He was a friend of G. M. Jovellanos y Ramírez. Meléndez Valdés is the author of the narrative poem The Glory of the Arts (1781), which describes ancient classical sculptures, and of the collection Lyric Poetry (1785).

While the early poems of Meléndez Valdés glorify the joy of life, his more mature poems express disenchantment with the bourgeois Enlightenment and criticize bourgeois civilization. Meléndez Valdés called for a return to the natural and peaceful peasant life. By continuing the poetic tradition of L. de León, Meléndez Valdés was a forerunner of Spanish romanticism.

WORKS

Poesíuas. Madrid, 1925 (Clásicos castellanos, no. 64).
Poesías inéditas. Madrid, 1954.

REFERENCES

Colford, W. E. Juan Meléndez Valdés. New York, 1942.
Demerson. G. Don Juan Meléndez Valdés: Une Vie espagnole sous le signe de la France (1754-1817). Paris, 1961.

A. L. SHTEIN

References in periodicals archive ?
Explorando, asi, a la risa entre espartanos, griegos y latinos ("El dios de la risa es un personaje demasiado intrascendente, casi timido, como para colarse en el inventario de la Antiguedad"), el autor de Entre un caos de ruinas apenas visibles nos presta un servicio pedagogico que, para los neoclasicos, fuesen Juan Melendez Valdes o el abate Delille, era cosa de todos los dias.
La evolucion de los juicios criticos escritos sobre la obra lirica de Juan Melendez Valdes (1754-1817) es indisociable del impacto del romanticismo en las letras decimononicas.
Y su conocimiento de la creacion de sus contemporaneos espanoles, entre los cuales sobresale el extremeno Juan Melendez Valdes, de quien el apodado Abate se convierte en ferviente seguidor.
En la poesia anacreontica--especificamente la de la escuela salmantina, cuyas figuras principales son Juan Melendez Valdes, Jose Cadalso, Jose Iglesias de la Casa y fray Diego Tadeo Gonzalez--predomina la celebracion, el festejo y la sensualidad articulados en la voz del poeta que esconde su identidad a traves de la asuncion de la de Anacreonte.
De hecho, como los autores del presente volumen senalan, el escritor emeritense --autor de poemas filosoficos, satiricos o encomiasticos, de piezas teatrales tragicas y comicas--sobresalio ante todo como prosista de polemica, arrostrando en sus enfrentamientos dialecticos a plumas de la talla de Ignacio Lopez de Ayala, Candido Maria Trigueros, Juan Sempere y Guarinos, Tomas Antonio Sanchez, Jose Vargas Ponce, Vicente Garcia de la Huerta o Tomas de Iriarte, con quien mantuvo una particular pugna en defensa del tambien extremeno Juan Melendez Valdes.
45) Los testimonios ilustrados contra la literatura de cordel son numerosos, pero sin duda entre ellos destaca el desarrollado por Juan Melendez Valdes en su Discurso sobre la necesidad de prohibir la impresion y venta de las jacaras y romances por daninos a las costumbres publicas.
Entre ellos, Juan Melendez Valdes, Francisco de Goya, Leandro Fernandez de Moratin o Alberto Lista, muertos los tres primeros en la nacion vecina.
En fin, que el poema de Young se paseo por la peninsula a traves de las obras de Jose Cadalso (con las Noches lugubres de 1789-1790) y de Juan Melendez Valdes (autor de un Tristemio, dialogos lugubres sobre la muerte de su padre, manuscrito perdido) y tuvo en el fraile novohispano Manuel Martinez de Navarrete a uno de sus lectores, quien lo hubiera creido, perdurables.
Adelantandose a los poetas de los otros grandes idiomas del mundo, Juan Melendez Valdes fue el primero en poner un nombre al dolor cosmico de los romanticos: fastidio universal le decia en 1794, en su elegia II, <<A Jovino: el melancolico>> (1).
Cadalso buscaba a la vez sus amigos entre quienes se caracterizaban por las mismas preocupaciones poeticas: Nicolas Fernandez de Moratin, Tomas de Iriarte, Juan Melendez Valdes, Jose Iglesias de la Casa, etc.
En el ambito dieciochista, ademas de su excelente Un poeta illuminista: Juan Melendez Valdes (1967), difundio su magisterio en sus muchas publicaciones sobre el teatro ilustrado, las comedias moratinianas, Luzan, Cadalso, Cienfuegos, Marchena, la Ilustracion espanola, etc.
Quiza para contrarrestar la contribucion de otras biografias previas que logicamente dan mas peso a la faceta literaria del autor--primero la que hizo Quintana, el discipulo de Melendez, a raiz de la muerte del poeta, y luego la que en los anos sesenta parecia la biografia definitiva, Don Juan Melendez Valdes et son temps de Demerson--Juan Melendez Valdes emerge de la biografia de Astorgano Abajo mas en su faceta de hombre ilustrado que de poeta, mas como jurista que como literato.